Vamos con la reseña de Into the Woods. Aviso: Incluye espóilers.
Tal y como dije, vi la función de las 19:30 de ayer. Empezaré por los puntos fuertes del montaje:
La primera parte de este Into the Woods es, sencillamente, brillante. El ritmo es trepidante y mantiene al público completamente enganchado de principio a fin. El decorado es visualmente impresionante: la aparición del bosque tras un comienzo con decorado minimalista es de una belleza sobrecogedora, pero no se quedan atrás los pequeños detalles, cargados de imaginación y sentido teatral.
La gallina de los huevos de oro es muy realista; el arpa no es otra cosa que el llavero del Gigante, un recurso simple y eficaz para subrayar el tamaño descomunal de su dueño; y los caballos y el carruaje son los bolsos de última moda que la madrastra y sus hijas llevan al baile. Son detalles súper creativos, ingeniosos y muy bien pensados, que enriquecen el universo del espectáculo sin recargarlo.
Mención especial merece Milky White: la vaca es aquí un peluche monísimo con expresiones faciales sorprendentemente creíbles, hasta el punto de resultar verdaderamente expresiva y entrañable. También destacan elementos como la torre de Rapunzel o la casa de la abuelita, que parece sacada de una película de terror en la que los turistas que se adentran en territorios desconocidos acaban siendo torturados y asesinados por un psicópata. De hecho, desde que la Caperucita llega a la casa hasta que sale de ella es muy de thriller sangriento con un interesante juego de sombras y sangre - mucha sangre - salpicando las ventanas y la puerta de la casita. El final del primer acto, con la gigante mata de judías mágicas creciendo hacia el patio de butacas, provoca un auténtico momento de asombro colectivo.
La iluminación es otro de los grandes aciertos: penetrando entre los árboles del bosque, consigue crear atmósferas muy diferentes y envolventes, potenciando tanto la magia como la tensión de la historia.
A ello se suma una orquesta situada en los laterales de la "Gallery 2" que suena francamente bien y acompaña la acción con precisión y riqueza musical.
Los actores son fantásticos. Destaca Kate Fleetwood como la bruja: divertida y aterradora al mismo tiempo. Valda Aviks brilla como la abuelita sádico-práctica de Caperucita y la voz de la vengativa viuda del Gigante; con su voz logra que sintamos empatía por un personaje que, sobre el papel, podría ser simplemente cruel. Jamie Parker es, como siempre, maravilloso: un actor como la copa de un pino. Jo Foster y Gracie McGonigal muestran una química estupenda como el sexualmente ambiguo Jack y la desafiante y un tanto masculina Caperucita. Chumisa Dornford-May ofrece una Cenicienta correcta - quizá demasiado correcta: cumple con creces, pero no aporta nada que no hayan hecho ya otras actrices en el mismo papel. Oliver Savile y Rhys Whitfield, como los dos príncipes, son fabulosos - guapos, masculinos y auténticos machos alfa tóxicamente divertidos, y cada uno tiene su momento para lucirse. Oliver Savil es el que más destaca como el Lobo y el Príncipe de Cenicienta y es realmente budno. En general, el reparto está soberbio.
La única decepción es Katie Brayben, que interpreta a la mujer del panadero y cuya forma de cantar resulta extraña: parece una parodia de cantante pop pero, al hacerse en serio, se vuelve tragicómica, rozando la vergüenza ajena - algo que se hace evidente durante "Moments in the Woods", su gran momento en el segundo acto.
Y es precisamente el segundo acto donde comienza el enorme problema de este montaje. El segundo acto de Into the Woods, siempre más oscuro, trágico y lleno de baladas, requiere una visión directorial clara y una puesta en escena dinámica, y aquí, por desgracia, no las tiene.
Visualmente es pobre - salvo por los efectos especiales, como la gigantesca sombra de la Gigante cubriendo el patio de butacas, los juegos de luces y los estruendos. Pero, sobre todo, resulta muy estático: Los actores cantan literalmente sentados y momentos tan icónicos como “The Last Midnight” resultan completamente anticlimáticos y aburridos. El final de "The Last Midnight" se salva un poco, aunque al mismo tiempo supone una oportunidad perdida: En lugar de que Rapunzel, que vuelve de entre los muertos por una impresionante pasarela que surge desde las entrañas del escenario, arrastre a la Bruja al “infierno”, ambas se marchan caminando abrazadas.
Los actores hacen todo lo posible por mantener el interés con sus excelentes actuaciones, pero esa falta de dinamismo y la acumulación de las baladas finales - todas ellas maravillosas, pero muy lentas - hacen que el montaje acabe siendo tedioso, hasta el punto de que uno desconecta e incluso empieza a dormirse.
En definitiva, es una pena que el montaje sea tan irregular. La primera parte demuestra un talento visual y narrativo deslumbrante, mientras que la segunda se queda corta por falta de acción y una dirección más audaz. El resultado es un Into the Woods tan fascinante como frustrante y decepcionante.
Primer acto: 19:33 - 20:51
Descanso: 20:51 - 21:14
Segundo acto: 21:14 - 22:20
Estaban todos los actores titulares:
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Estaba sentado en la butaca 24 de la fila N del patio de butacas. Es una de esas butacas "desplegables". Teniendo en cuenta que la butaca de al lado vale el doble de lo que pagué yo por la mia y que las únicas pegas de esta butaca son que no tiene reposabrazos y hay que "abrirla" para sentarse sobre ella, es una ganga. La visibilidad es ideal: Se ven tanto las expresiones de los actores como todo lo que sucede sobre el escenario perfectamente.
Como no hay butaca delante, no hay cabezas que molesten. Además, está al lado del pasillo. Dejo unas fotos. La señora de pelo largo que está dos filas delante también estaba sentada sobre el mismo tipo de butaca:
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https://i.ibb.co/zVZQ1LfD/20260102-192904.jpg
Imagen con espóiler ya que incluye la gigante mata de judías mágicas:
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Updated On: 1/3/26 at 05:44 PM