Una anécdota muy chula que ocurrió en la función de ayer de Golfus de Roma: Tal y como explicó Daniel Anglès durante los saludos final, la representación estuvo a punto de no poder llevarse a cabo porque hubo varias bajas de última hora debido al COVID-19 y hasta tres papeles tuvieron que ser asumidos por miembros de la compañía que nunca antes habían interpretado esos personajes. Pero no solo eso, el encargado de la mesa de sonido también dio positivo y tuvieron que reclutar in extremis a un técnico de A Chorus Line que vino expresamente desde el Teatro Calderón.
Sin duda, un ejemplo de resiliencia que pone de manifiesto la titánica labor que la comunidad teatral está realizando estos días para que no se cancelen más funciones. Por cierto, la representación fue un éxito y salió todo de maravilla 