El pasado sábado, 19, estuve viendo la función y he de decir que me pareció una auténtica MARAVILLA.
La producción es impecable y todo funciona con la precisión de un reloj. El montaje es una preciosidad y se nota que detrás hay mucho trabajo de dirección. Lo de la orquesta es una verdadera locura; creo recordar que eran 24 músicos, algo que ya no se ve en ninguna producción.
Banderas defiende estupendamente su papel y llena el inmenso escenario con su sola presencia. Se nota que es un grande, y eso que está rodeado de auténticas bestias del teatro musical. Todos los actores disfrutan como críos haciendo la función y eso le llega al público que se volvía loco con cada número.
El nuevo teatro Albéniz lucía bonito y huele (no es literal) a nuevo. Sigue, a mi parecer, teniendo el mismo problema que tenía en su día, y es la longitud. Yo estaba en la fila 7 pero os aseguro que más allá de la fila 10, el escenario se ve lejos si lo comparas con otros teatros. Esto es un "pero" sin importancia, ojo.
En conclusión, que salí muy contento de la función y con la sensación de que había visto algo grande. Podemos sentirnos afortunados de poder disfrutar de un montaje de esta categoría y con este elenco.
Por cierto, tenían colgado el cartel de "Agotadas todas las localidades para la función del domingo". El viernes y el sábado, también habían completado el aforo, a pesar de los precios de las entradas. Reconozco que son carísimas pero visto lo visto, os aseguro que bien vale el sacrificio de pagar su precio.
Vaya nivel, amigos.