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A mí también me ha encantado West Side Story. Qué lujo tener este título en nuestra cartelera abordado con tanto rigor y respeto, y además envuelto en una producción impecable. Federico Barrios ha sabido plasmar toda la belleza y el espíritu clásico de una obra que sesenta años después sigue vigente y fresca, y para ello se ha rodeado de una compañía en estado de gracia en la que no desentona nadie. Ya desde la ultra icónica coreografía del prólogo, con unos formidables Víctor González (Riff) y Oriol Anglada (Bernardo) acompañados de sus respectivas bandas, se advierte que estamos ante una bomba de montaje.
En mi función el papel de María lo interpretó Ana San Martín y estuvo simplemente perfecta. Qué facilidad para cantar una partitura tan exigente y cuánto encanto sin caer en la cursilería (por cierto, si Wicked acaba llegando dentro de no demasiados años ella sería una fantástica opción para Glinda). Javier Ariano (Tony) es todo un descubrimiento y dada su juventud espero que lo veamos prodigarse mucho en el género. Buen actor y con una voz muy bonita.
Pero si hay alguien que brilla con luz propia en este montaje (como suele ocurrir en todas las versiones de West Side Story) es Anita, aquí interpretada por Silvia Álvarez. Silvia sabe sacarle todo el partido a un bombón de personaje derrochando carisma y buen hacer. En escenas como el baile del gimnasio o la canción "América" está arrolladora y muy divertida, pero cuando toca emocionar vaya si lo hace. Su dúo con María o la visita a la tienda de Doc del segundo acto son de esos momentos que no se olvidan fácilmente.
El elenco adulto también cumple perfectamente, aunque me quedé con ganas de ver a Armando Pita (en mi función el papel de Schrank corrió a cargo de Diego Molero).
La escenografía, aunque clásica, es bonita y variada, y saca mucho partido al espacio escénico del Teatro Calderón. Una cosa que me gustó es que el vestuario incluye guiños al de la versión cinematográfica (el inevitable referente para todo el mundo) en detalles como el color asociado a determinados personajes (rojo para Bernardo, amarillo para Riff, morado para Anita).
La adaptación de las canciones me pareció muy correcta y respetuosa con las letras originales, y no me chirrió en ningún momento, una tarea nada fácil teniendo en cuenta que se trata de Sondheim y que llevamos toda la vida escuchándolas en inglés. Ojalá graben el álbum para poder analizarlas bien.
En definitiva, que si os lo estáis pensando no dudéis más y corred al Teatro Calderón a ver este West Side Story porque nadie debe perdérselo. Yo pienso repetir.
Updated On: 10/16/18 at 04:55 PM