Antes de escribir la reseña completa de John Proctor Is the Villain, os dejo la de Summerfolk.
Fui a ver este montaje el 1 de abril a las 14:00 horas. Y me encantó:
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Querid@s crític@s españoles, es así como se monta y representa una obra de teatro clásica rusa. Éste sí es uno de esos montajes suntuosos que uno asocia con el pasado y grandes teatros y no esa bazofia que se está representando en el Teatro Fernán Gómez.
La obra de Máximo Gorki, al igual que las de Chéjov - que, por cierto, se menciona -, nos muestra a un grupo de acaudalados rusos viendo como sus "aburridas" vidas pasan a lo largo de un verano en el campo e ignoran la "tormenta" que se acerca y que acabará con muchos de ellos. Pero a diferencia de las obras de Chéjov, Summerfolk es bastante cómica. De hecho, me ha sorprendido lo cómica que es. Además de mostrarnos la decadencia de la perezosa y ridícula burguesía que no sabe qué hacer con sus vidas y su dinero y sólo sabe lamentarse, Gorki se burla de su frivolidad y sus triviales y banales problemas.
A lo largo de las casi tres horas que dura la función vemos como se enamoran, discuten por tonterías, se desenamoran, y sufren por el amor. Como dijo Woody Allen en una de sus películas: Sólo la gente rica tiene tiempo para estar deprimida y pensar en suicidarse. Los pobres están demasiado ocupados para pensar en tales tonterías.
La adaptación que han hecho Nina y Moses Raine de este melodrama tragicómico es simplemente excelente. Han conseguido que los personajes creados en 1904 hablen no como la gente de hoy en día, sino como la gente de verdad, que digan cosas que uno espera de sus personajes. Estoy completamente seguro de que la gente de antaño también utilizaba palabrotas cuando se enfadaba. Pero debido a la censura de la época, los autores no podían utilizar ese tipo de palabras en sus obras. El público de entonces lo aceptaba, pero hoy en día las cosas han cambiado y un buen adaptador debe saber dónde hay que quitar polvo para que los textos clásicos brillen hoy como lo hacían en su época y sus mensajes sean igual de relevantes.
Entre muchos brillantes detalles lingüísticos, me ha encantado la expresión que usa Semyon Dvoyetochiye, ese viejo tío bonachón tan típico en las obras rusas, para referirse a la adolescencia masculina. En vez de usar expresiones como la trilladísima "be at an awkward age" o la anticuada "my salad days", usa la maravillosamente ingeniosa "wanking years" - la edad de hacerse pa**s. ¿Ordinaria? Tal vez. Pero también brillante y muy apropiada para el personaje.
La puesta en escena es impecable. Aunque la obra nos muestra a gente aburriéndose, el montaje, dirigido por Robert Hastie, en ningún momento permite que el espectador se aburra con ellos. El señor Hastie ha creado un montaje muy dinámico y visualmente impresionante. Y ha usado sabia y completamente el enorme escenario del Olivier Theatre.
La escenografía de Peter McKintosh impacta por su grandiosidad y exquisito cuidado por el detalle: Tenemos una casa de campo con diferentes habitaciones elegantemente amuebladas, con un piano, una vajilla de lujo, un precioso samovar e incluso un periódico escrito en cirílico.

Tenemos un bosque ruso lleno de abedules y rodeado por un río de verdad en el que los personajes refrescan los pies y ¡se bañanan!
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Tenemos un porche con una mesa larga elegantemente puesta para despedir el verano y dar la bienvenida al otoño.

El señor McKintosh también ha diseñado un elegantísimo y detallista vestuario de época. Aquí nadie parece sacado de un cutre dibujo animado de los años 80 y 90. Los burgueses parecen auténticos burgueses y los sirvientes auténticos sirvientes.
La iluminación de Paul Pyant, la música de Nicola T. Chang y el sonido de Alexandra Faye Braithwaite contribuyen a crear y potenciar diferentes ambientes. Aquí no hay cambios bruscos de luz o en el tono de la música. Todo surge y fluye de manera natural. Uno tiene la sensación de estar realmente dentro de esa casa, paseando por ese bosque o sentado en ese porche.
Por último, este Summerfolk es uno de los grandes montajes de esta temporada gracias a sus veintidós actores. Todos interpretan a sus personajes de una forma natural y realista. Aquí no hay tonos impostados o extravagancias vocales. Además, hay una química perfecta entre ellos. Aunque algunos son más famosos que otros, es simplemente imposible - y sería muy injusto - destacar a alguien así que les menciono a todos: Rebecca Banatvala, Thomas Barrett, Tamika Bennett, Pip Carter, Peter Forbes, Brandon Grace, Arthur Hughes, Ivan Ivashkin, Sam Jenkins-Shaw, Gwyneth Keyworth, Daniel Lapaine, Alex Lawther, Adelle Leonce, Doon Mackichan, Aisha-Mae McCormick, Justine Mitchell, Roisin Rae, Paul Ready, Sophie Rundle, Sid Sagar, Richard Trinder, Ellie Turner y Joe Usher.
Yo recomendaría a todos aquellos que piensan dedicarse al mundo de la actuación que vean este montaje para ver cómo se debe actuar: Cómo se debe mover sobre el escenario, modular la voz, hablar, gesticular, pasar de risa al enfado o llanto en un instante, y emocionar y hacer reír al público. Y también animaría a todos los directores que vean este montaje para que vean cómo se debe montar una obra de teatro rusa clásica a la vieja usanza, pero sin que parezca una polvorienta pieza de museo, y pensando en el público de hoy en día.
Varios críticos han comparado la obra con El sueño de una noche de verano. Y es cierto que tiene un parecido - además de que la comedia de Shakespeare se menciona en la obra. Pero a mí tanto la obra como el montaje me han recordado mucho a la película Sonrisas de una noche de verano de Ingmar Bergman, A Little Night Music, su adaptación musical, y La comedia sexual de una noche de verano, la versión de Woody Allen.
En pocas palabras, este Summerfolk es TEATRO con mayúsculas; teatro que impresiona, emociona y hace pensar; teatro de verdad. Así que animo a todos los teatreros que vayan a verlo.

Primer acto: 14:04 - 15:12
Descanso: 15:12 - 15:34
Segundo acto + Saludos finales: 15:34 - 16:48
Estaba sentado en la butaca 25 (butaca que está al lado de la que está pegada al pasillo central) de la fila E (es decir, fila 5) del patio de butacas. La visibilidad era perfecta, ya que la butaca está lo suficientemente cerca del escenario para ver las caras de los actores y todos los detalles con nitidez, y lo suficientemente lejos para ver todo el escenario. Además, desde la fila cuatro incluida, cada fila está elevada por un escalón por lo que las cabezas de los espectadores de delante no molestan en absoluto. Dejo unas fotos:
Foto del cartel:
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Fotos de cómo se veía el escenario desde mi butaca:
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Updated On: 4/3/26 at 05:10 AM