¡Buenas a tod@s y feliz año!
Este martes fui por fin a ver Wicked y debo de decir que salí con sensaciones bastante buenas.
Poco más que añadir a lo que ya se ha dicho por aquí de Cristina Picos, es maravillosa. A mí de Glinda me tocó Lucía Ambrosini. Debo de confesar que tenía muchas ganas de verla en este papel, la vi en Una rubia muy legal y sabía que Glinda le iría como anillo al dedo y no me decepcionó. El resto del elenco (ese día había varios titulares de descanso) me pareció sublime también, con especial mención a Neizan Martín como Boq.
En cuanto a la producción, creo que cumple su cometido, con algunos decorados que me parecieron preciosos como Munchkinland, Ciudad Esmeralda o la cabeza del Mago de Oz. La burbuja de Glinda confieso que me gustó mucho también: me pareció muy sencilla pero efectiva y elegante. Por ello, frente a una gran mayoría que creo que ha sido muy cuidada, no dejó de sorprenderme algún momento algo sonrojante como el león marioneta en la jaula o decorados que parecen estar hechos para salvar los muebles y ya como el bosque pintado para "As long as you're mine" o, sobre todo, Kiamo Ko.
Con el vestuario me pasó algo similar: frente a vestuarios que me encantaron como los de Elphaba, los del número One Short Day o la caracterización de los monos, destaco para mal el vestuario de Madame Morrible. Me pareció excesivamente sencillo para el peso que tiene ese personaje y no entiendo la decisión de que los detalles de todos sus vestidos fueran pintados en en lugar de bordados, estaba en fila 2 y el efecto era demasiado cutre, más aún cuando prendas del elenco hechas para un solo número (ej.: One Short Day) están repletas de pedrería, apliques y bordados... La chaqueta de Chistery también, ejem...
Pero, como digo, lo poco malo aquí comentado no desmerece la experiencia global. Es una suerte que por fin tengamos Wicked aquí y con un elenco tan bueno. Está claro que al público le está gustando (el teatro estaba prácticamente lleno) y por lo que vi a mi alrededor, todo el mundo sale encantado. Así que... ¡larga vida a Wicked!